No te debe importar y tampoco preocuparte, si todavía no has podido levantarte.
Tómate tú tiempo, descansa, abraza esas heridas que las batallas libradas te han dejado.
Toma el coraje, para sanarte, date tú tiempo en fortalecer tú corazón, tú alma, tu espíritu.
Fortalece ese despertar interno, para que al curarte, desidas cual será el camino, como el ritmo que imprimirlas, para el anhelo alcanzar.
No le dejes al tiempo que ponga la solución, cuando la decisión está en tí, el final que deseas por cada sueño de ti depende, lo externo podrá detener, pero no debe de perdurar en ser la barrera o el pretexto, para no seguir enfrentando las batallas y mucho menos el que detenga hacer el sueño realidad.
Toma el dolor como lo mejor de lo peor, para renacer, sanar y fortalecer, date ese tiempo para tí, toma tus necesidades, los demás podrán decir, pero solo tú sabes cuánto es lo que necesitas, para crecer.