Pero…
Nosotros jamás hemos visto algo así. Cuando la pelota se metió entre los árboles yo les dije a los chicos que no podíamos ir, mamá nos regañaría. A mí me dijeron que eran cosas de niña y por eso no quería ir, a mi hermano lo llamaron miedoso. Echándole la culpa por patear tan lejos la pelota.
Al final terminamos todos bajando. Ninguno de nosotros jamás había entrado al bosque, estábamos emocionados. Buscamos la pelota, rodó muy lejos. Si hago más memoria también estoy segura que los adultos no entraban a ese bosque, por la historias que contaban, les daba miedo.
No sé cómo dimos con él. Solo sé que uno de los niños gritó, pero no de miedo, sino… llamándonos. Lo vimos todos, éramos 7 niños, yo era la única mujer.
¿Te lo describo? Pues… grande, es lo principal. Estaba sentado y aun así su cabeza tocaba las copas de los árboles. Si uno de nosotros se hubiera parado en su cabeza estoy segura que lo podrían ver desde el pueblo. Tenía una barba recortada, era muy guapo. En ese momento no lo vi así, pero como lo recuerdo era un hombre muy guapo. Estaba desnudo y solo lo cubría una especie de falda. Estaba dormido.
Ese día huimos, nos asustó cuando suspiró entre el sueño. Los días siguientes discutimos mucho, queríamos verlo otra vez, pero teníamos miedo. Al final nos llenamos de valor y bajamos, seguía dormido. Uno de esos tontos le picó en la pierna con un palo. No despertó.
Íbamos casi todos los días a verlo. A veces no podíamos porque los adultos nos estaban cuidando, pero cada vez que nos lográbamos escapar íbamos a verlo. Solo lo veíamos, platicábamos junto a él, solo era un lugar de reunión y nos encantaba. Lo llamábamos El Gran Ángel.
¿Por qué? Bueno, uno de los niños dijo que su falda se parecía a las que traían los ángeles en los retratos de la iglesia. Por eso lo llamábamos así.
Lo demás, ya lo he dicho. No quiero contarlo de nuevo, me duele. El sujeto del libro apareció e hizo todas esas cosas. Lo último que recuerdo con claridad fue esa tarde, se nubló de repente, el viento se hizo muy fuerte y entonces, ese enorme esqueleto se asomó entre los árboles. Todavía tengo pesadillas con ese grito tan aterrador. Durante todo este tiempo lo he pensado y estoy segura que ese esqueleto era del Ángel.