Abrí los ojos y solo vi esa cruz azul que siempre veo al salir de mi casa, estaba rodeada de nubes grises y una gran oscuridad. Sabía que estaba acostada lo que no sabía es cual era ese tenebroso lugar en el que me encontraba, intenté moverme pero estaba flotando y no podía, mis movimientos eran totalmente inútiles. Juro que lo intenté una y mil veces pero nada, trataba de juntar mis manos pero nada, intenté cruzar las piernas y todos los movimientos fueron en vano. Cuando trataba de moverme sentía una sensación diferente, sentía como si me moviera en el espacio u en un vacío, cada instante que pasaba en ese extraño lugar me ponía más nerviosa. A lo lejos apareció un punto de luz blanca muy pequeño y en posición plano, solo tenía un solo ojo y desaparecía y volvía a aparecer, con el pasar de los minutos iba creciendo más y más hasta llegar a su punto máximo. Ese puto punto blanco se había convertido en un agujero blanco al pasar los minutos aparecía una luz amarilla y se me hacía difícil abrir los ojos, pero la oscuridad seguía ahí, rodeando ese gran agujero.
Pasaron 4 o 5 horas, trataba de moverme pero aún no podía. Hubo un momento en que la luz reducía su intensidad, el agujero se hizo forma a una puerta y me pregunté si estaba en el cielo o en el puto y asqueroso infierno. La puerta se abrió y todo era color blanco en medio se encontraba una silla de madera, solo podía observar las esquinas mientras intentaba gritar pidiendo auxilio.
Luché y luché hasta no poder y aún así no me podía mover, quería salir corriendo de ese lugar u hablar con alguien y que me explicara que estaba ocurriendo pero nadie aparecía. Luego apareció un rectángulo desde la oscuridad entonces vi aparecer a una mujer que salía de la puerta. Lucia un vestido rojo, unas zapatillas negras y el cabello castaño, era muy linda. Fue y se sentó en la silla y abrió un cuento llamado "El Principito" me leyó el cuento y ya yo me sentía un poco más tranquila, me sentía en confianza como si la conociera de antes.