Cada vez que te veo
los latidos de mi corazón se vuelven melodía.
Cada vez que te oigo pronunciar mi nombre
mi piel se va desmoronando,
pedazo a pedazo.
Ya es más fuerte que yo el deseo por tenerte,
se derriten las yemas de mis dedos
de tanto soñar que te tienen,
que te tengo,
que eres mio.
Es más grande tu belleza de la que crees tener,
y es mucho más grande la ternura que hay en ti
aunque tu no la puedas ver.
Te quiero...
pero seguiré callando lo que siento,
hasta que se esfume
y se vaya con el viento.