Mereces el todo, así como la palabra,
generalizando y sin límites.
No importa tu situación y lo profundo que has llegado,
ni tú mirada baja y humillada.
Mereces todo aunque tu cabeza lo niegue
y tu corazón resista, jurando que ha perdido la batalla.
Incluso si tus pensamientos se empeñan
en hacerte la victima eterna,
es hora de que los despejes.
Quitar la neblina que se ha formado
a causa de aguaceros infinitos que de tus ojos descienden.
Tus brazos se aferran a un pasado doloroso,
reviviendo los momentos que extinguieron ese fuego en tu interior.
Ignorando tontamente que en la vida hay millones
y entre millones nos encontramos muchos que por ti,
nos hemos convertido en pirómanos.
Mereces alguien que te encienda,pirómano a tu vida.