el cual es un trematodo que, en su forma adulta, vive en los pulmones de su hospedero definitivo, los cuales pueden ser distintos mamíferos (gatos, rabipelados o zarigüeyas, cochinos) e inclusive el hombre.
Existen muchas especies de Paragonimus pero en los países asiáticos predomina Paragonimus westermani siendo la especie más infectante y endémica. No obstante, en Latinoamérica, destacan Paragonimus mexicanus, P. peruvianus, P. heterotremus y P. caliensis, y han sido reportados en Ecuador, Perú, México, Colombia y Venezuela.
¿Pero cómo nos podemos infectar los seres humanos? Resulta que la forma infectante de este parásito es una metacercaria que vive en las articulaciones, musculaturas y en las huevas de cangrejos y crustáceos de agua de río, por lo que si ingerimos cangrejos crudos o semicrudos contaminados pudiéramos ser víctimas de un proceso infeccioso denominado paragonimiasis.
Ahora bien, ¿Qué pasa cuando esta metacercaria llega a nuestro estómago? Es desenquistada por el efecto de los jugos gástricos, se libera y atraviesa las paredes del estómago, trasladándose a los pulmones donde transcurrida varias semanas, se transforma en parásito adulto.
Siendo Paragonimus sp. un parásito hermafrodita (lo que significa que en un solo ejemplar tiene órganos sexuales masculinos y femeninos), un solo espécimen puede producir huevos que luego son liberados a través del esputo o son deglutidos y luego expulsados a través de las heces del ser humano en el que habitan.
Estando una vez los huevos en el medio ambiente, maduran y de ellos sale una larva ciliada o miracidio, la cual nada hasta encontrar a su primer hospedero intermediario, un pequeño caracol del género Aroapirgus; dentro del caracol, esta larva se transforma en distintas formas evolutivas, hasta que sale una cercaría microcerca ya que presenta una pequeña cola con la cual se arrastra hasta conseguir a su segundo hospedero intermediario representados por cangrejos de río donde se transforman en metacercarias.
Si somos los afortunados comensales de estos cangrejos… bingo… nos infectamos y así nuevamente comienza el ciclo.
¿Y tu? has comido cangrejo o algún otro crustáceo de agua de río últimamente?.
Si eres parte de esos viajeros que quieren probar las nuevas tendencias en ese nuevo país donde se encuentran de paseo o por permanencia temporal… cuidado con lo que comemos jajajaja. Y recuerda, si quieres saber más sobre el tema puedes consultar las siguientes referencias.
- Cornejo W., Tantalean M. & Huiza A. 1994. Enzimas proteolíticas liberadas in vitro por adultos de Paragonimus mexicanus. Rev. Per. Med. Trop. 8: 57-61.
- Diaz M.; Marin M.; Gómez E.; Prieto A. y Ojeda G. Paragonimus mexicanus en hospederos naturales en el estado Sucre, Venezuela. 2011. SALUS ONLINE. 15(1): 26-34pp.
- Gómez Martínez, E.; Ballen D., Díaz M., Díaz Bello Z., Zavala-Jaspe R., Alarcón de Noya B., Noya O. y Cesari I. Diversidad enzimática de la fracción soluble de un aislado venezolano de adultos de Paragonimus sp. Boletín de malariología y salud ambiental. Vol. L. N°1. 2010
Lamothe-Argumedo R, Alonso-Romero J, Lopez-Romero R. Una nueva zona endémica de paragonimiasis en Mexico. An Inst Biol Universidad Autónoma de México; 1986. 57:415-8.
La foto fue tomada en una salida de campo a San Juan de las Galdonas, municipio Cajigal, estado Sucre, Venezuela. Buscando a los hospederos primarios y secundarios de Paragonimus sp.
En una próxima entrega estaremos hablando sobre la sintomatología y la patología de la Paragonimiasis.
Si tienes algún tema en particular que quieres tratar espero tus sugerencias y que la Luz guie hoy y siempre su camino!
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