Imagen cortesía de Encolombia
Confieso que al principio esto de las redes sociales me causaba cierto temor, es que cuando lees todo tipo de opiniones tan variadas pero particularmente tan personales de quienes expresan sus comentarios o cuelgan sus fotos (bueno, más bien un mar de "selfies") puede resultar desde intimidante hasta absurdo. Para nosotros los que superamos los 40 años, somos hombres y mujeres casados, con hijos, casa propia, hipotéca, deudas, trabajo no virtual, jefes, barriga y mascota disponer de tiempo para dar rienda suelta a nuestras capacidades expresivas en estos foros resulta más que una tarea un reto.
Sí, lo sé, nosotros los llamados "Generación X" fuimos conocidos por nuestro gusto por la tecnología, aunque cuando era niño las redes sociales se limitaban a los 30 minutos del recreo ah, en vivo y directo y sin un rectángulo de cristal frente al rostro, a esto le decíamos conversar cara a cara. Sin duda la era de la informática cambió la historia humana y mi hogar no fue la excepción cuando trajimos a casa a un miembro más de la familia: nuestra primera PC, así descubrimos las maravillas de la superautopista de la información, es decir el internet.
No me queda la menor duda que Facebook (el "Carelibro" como le digo yo), marcó un antes y un después en esta etapa humana caracterizada por la constante necesidad de exponerse al público a cualquier precio, situación que nos ha convertido en lo que el sociologo Zygmunt Bauman expresaba como "solitarios conectados". Pese a lo antes dicho, las redes sociales proporcionan un ágora en donde comunicar a la mayor cantidad de personas lo que las élites ocultan con mucho celo: la verdad.
No quiero decir que la mejor estrategia sea dejar de publicar una que otra cosa ante la red de Mr. Zuckerberg, sin embargo soy consciente que en este momento en que la humanidad parece atrapada en una vorágine de "fake news" impulsadas por la famosa web de la "F", por cadenas sin sentido en Whatsapp o el bombardeo constantes post de noticias sin confirmar de Twitter escribir con la verdad es una tarea simplemente titánica y en esta guerra para dominar mentes es precisamente la verdad la primera en caer.