Imagen cortesía de Abrdah89
Todo está listo para el intercambio: un millón de dólares por la niña, su padre lo entregará esta noche. La niña está sedada y encerrada, nunca me ha visto porque desde el secuestro le vendamos los ojos, no hay forma de que el "trabajo" falle.
No sé cuántos años tiene, no es algo relevante, su padre es un industrial multimillonario conocido por resolver sus problemas con dinero y sin policía. No dudó en aceptar el acuerdo, en efectivo constante y sonante, solo billetes de 100, sin marcar , él sabe que no estoy jugando, si trata de engañarnos, nunca volverá a ver a la niña. La niña está atada, ya no llora tanto, siente que su estadía en el "agujero" terminará, su papá llegará para rescatarla.
Con los ojos vendados, no deja de pedir agua, la oscuridad de la habitación envuelve el medio ambiente, tengo que prepararla para la entrega, será esta noche en el parque detrás de la fábrica abandonada en el norte de la ciudad. La desato, ella sigue pidiendo agua, se acerca el momento de llevarla, la limusina de su padre está a punto de llegar al lugar del intercambio. La niña tiene sed, entro para darle un poco de agua, enciendo la luz, ella tiene los ojos vendados, le desato las manos y le doy el líquido, la niña lo bebe, luego como un reflejo la niña se levanta el vendaje un poco, asoma un ojo y mira mi cara, el tiempo se detiene. Me reconoce.
El dinero llegó al lugar de la reunión, la niña no.
Carlos D Pérez Guerrero / @ waraira777