Los humanos hemos sido bebedores de bebidas fermentadas por cerca de 10.000 años, y cómo la mayoría de las personas sabe, el alcohol puede actuar cómo tónico o veneno - la diferencia radica en la dosis -. Beber moderadamente parecer ser bueno para el corazón y el hígado, dañar a un niño aún no nacido, aumentar el desarrollo de sufrir cáncer de mama y de otros tipos, y contribuir a la depresión y la violencia.
La doble naturaleza del alcohol no debe sorprendernos. Su simple molécula, etanol, actúa de diferentes maneras en el organismo.
El consumo crónico de alcohol afecta a todos los sistemas orgánicos del cuerpo, resultando potencialmente en enfermedades serias. La causa más común de enfermedad y muerte por enfermedad hepática es el consumo prolongado de alcohol.
El consumo de alcohol tiene efectos positivos y negativos sobre el sistema cardiovascular. Mientras que el beber de manera leve a moderada nos protege contra enfermedades arteriales coronarias; el consumo intenso de alcohol a largo plazo puede causar alteraciones del músculo cardiaco, irregulares en el ritmo cardiaco, hipertensión arterial y accidentes vasculares celebrales. Algunas investigaciones han revelado varios mecanismos de daño pancreático inducido por el alcohol, tales cómo la liberación de enzimas pancreáticas, lo cual lleva a la destrucción del tejido. El sistema inmune puede resultar severamente suprimido en alcohólicos, conllevando a infecciones. El alcohol afecta adversamente la producción y función de todos los tipos de células sanguíneas poniendo a los bebedores intensos y a los alcohólicos en un riesgo incrementado de enfermedad.
Las anormalidades relacionadas con el alcohol en la producción y estructura de las células rojas sanguíneas pueden finalizar en una "anemia", causando síntomas que van desde la fatiga hasta la capacidad mental reducida. El alcohol también interfiere en la producción y función de las plaquetas. Asimismo, incrementa la producción y niveles de triglicéridos.
El consumo de alcohol prolongado puede causar cambios emocionales y de personalidad, así cómo disminución en la percepción, memoria, y aprendizaje.
Y a ti, ¿qué tanto te gusta beber?
Artículo basado en apuntes de Medicina Familiar.
¡Hasta un nuevo post!