Cuando crees que las cosas van mal en Venezuela, te topas con personas que son dignas de admiración y ejemplo a seguir.
Miembros de la comunidad de Veragacha, se unen para paliar la escasez de comida que afecta a todos los venezolanos, con la finalidad de ofrecer un plato de comida, principalmente a los niños del sector.
Se (y muchos también pensarán) que quienes organizan este tipo de actividades, son personas con altos recursos económicos, o con contactos y amistades que pueden conseguir gran cantidad de recursos para lograr alimentar 100 personas.
Pero en este caso, es todo lo contrario. Gerlimar Gutierrez, coordinadora del Proyecto Una luz de Esperanza, me dijo en la pauta que fui a cubrir un domingo que a ella le mortifica la gran cantidad de niños que no comen durante días por el sector donde ella vive.
Les comento que Veragacha es una comunidad muy muy muy humilde en la entrada de Barquisimeto. No tienen transporte para movilizarse, poco les llega el agua, para poder obtener el gas tienen que trancar la vía... al igual que con la luz y comida... "es la única manera de hacernos sentir, porque para ellos no existimos a menos que sea en épocas de elecciones" me dijeron.
http://www.elperiodicodelara.com/2018/02/habitantes-de-veragachan-protestan-por.html
Gerlimar, una joven que con tan solo 19 años, ha movido a por lo menos 20 vecinos, quienes no tienen ni siquiera para comprarle un par de zapatos a sus hijos, se encargan junto a ella, en buscar los insumos necesarios para proveer de comidas a más de 100 chiquillos.
Es una chica muy despierta, una líder nata, de esas que se les ve a flor de piel que son capaces de mover hasta la roca mas pesada si se lo propone. Además es estudiante... ¡de dos carreras! Comunicación Social y Economía.
¿Y quién no con esa edad? se preguntarán. He visto jóvenes de menor edad todavía esperando que sus padres hagan algo para mantenerlos. Muchos se han ido del país, sin un proyecto decidido, solo pensaron en irse porque Venezuela no se aguanta.
No es mi intención criticar sus decisiones, pero Venezuela se está quedando sin jóvenes que le metan el hombro para levantar a este hermoso país. En este momento, es cuando necesitamos unirnos y fortalecernos, tanto mental como físicamente.
Cuando fui a esa pauta, les confieso que iba con el mayor de los desánimos. Y ver a esta gente, que nos recibió con tanta alegría, en una casa muy humilde, donde habían niños por doquier disfrutando de su delicioso plato de pastas con carne molida... producto de una gran gestión y empeño de Gerlimar y sus vecinos, que no sólo se preocupan por buscar comida para ellos, sino para un centenar de pequeñines que, según me comentaron, hasta se han desmayado en sus salones de clases por falta de comida.
Y no solo eso... hasta le ofrecen comida a los visitantes, como a nosotros... quienes fuimos a ver ¿qué es lo que es esta pauta que nos envió la Doctora Luzmila? otros, para cumplir con el trabajo. Muchos no fueron porque les pareció caliche, pero yo, señores, salí llena de esperanzas y ánimos. Ese ánimo que contagia Gerlimar y sus vecinos.
Personas como ellos son dignas de admiración. No tienen mucho material ni económicamente, pero dan mucho más... Historias que si pasan en mi ciudad.
Texto: Yelitza Figueroa Rivas. Fotos cortesía Gerlimar Gutiérrez