Hace poco tuve que vivir un pequeño inconveniente con un funcionario de un cuerpo de seguridad de mi querida ciudad.
Coincidimos en una intersección, 4 vehículos. Yo iba en mi carro, él en una moto, así como dos vehículos mas que venían por la misma vía por la que venía el funcionario y ellos se detuvieron. Como me dan paso los vehículos, yo sigo mi camino, pero el funcionario no tuvo nunca la intención de pararse.
Al pasar por delante de él, me dice "es que ese carro no frena? co** de tu ma***???" Como reaccioné de manera poco decorosa, me detuvo, me solicitó mis papeles porque según él "le había faltado el respeto a la autoridad pública".
Retuvo mis documentos y me llevó hasta un módulo policial que quedaba aproximadamente a 2 kilómetros.
Allí me recibió otro funcionario, quien con mucha vergüenza, con mis papeles en sus manos, vio como el funcionario con quien tuve el incidente, se descargaba diciendo que como yo era periodista, me creía con derechos de andar atropellando a los demás y que yo tenía que respetarlo porque él es una autoridad pública...
Foto referencial.
Allí me di cuenta que aún yo cargaba puesto mi carnet que me identifica como periodista de la radio. Me lo quité y le dije "no porque soy periodista me creo mas que los demás... soy una ciudadana y como el resto de los ciudadanos me merezco respeto, por tanto así lo exijo".
No sé, por qué las personas creen que el periodismo nos da una chapa para atropellar a las personas. Otros creen que los periodistas somos súper estrellas o divos y divas. Otros piensan que tenemos a Dios agarrado por la chiva y que no nos falta nada y estamos bien acomodados.
No señores, la mayoría de los periodistas (y me incluyo) somos gente de a pie, servidores públicos que nos debemos a las personas, al pueblo. No tenemos ni nos creemos mas que los demás.
Tenemos una herramienta muy poderosa que es nuestra voz, nuestra escritura, y que con sabiduría podemos ayudar a cambiar el mundo. Si no sabemos usar esta herramienta que tenemos, entonces colguemos el título en la pared, hagamos otra cosa y seamos unos simples ciudadanos.
Aunque, nosotros los ciudadanos, no importa en qué parte del mundo nos encontremos DEBEMOS y TENEMOS que respetar y exigir respeto, no solo por parte de los organismos de seguridad, sino de todos.
Soy periodista, pero ante todo soy ciudadana, venezolana, que salgo todos los días a patear la calle a buscar la noticia, a ser la voz de quienes no son escuchados y soy madre de dos niños a quien todos los días les digo "hay que respetar a los demás"...
Por Yelitza Figueroa Rivas. Foto Cortesía