Hoy tuve el mejor amanecer en mucho tiempo. A las 6 menos cuarto minutos de la mañana, me despertó una hermosa melodía junto a unos bracitos tiernos y calentitos, mi princesa me da un beso y entre su abrazo me recita “feliz cumpleaños mamá!...” al instante se une mi esposo a esa hermosa escena y me extiende una tableta de chocolate grande!! Siii grande!! Con un lazo hecho por sus manos, ese momento fue mágico no por el chocolate (aunque también jejeje) sino por el gesto, que aun estando en tiempo de crisis (y vaya que crisis…), me dio todo lo que pudo.
Hoy mis compañeros de trabajo me sorprendieron…
En tiempos en que fácilmente se podía hacer un pastel de cumpleaños y regalar infinidades de obsequios ostentosos o no, nadie se preocupaba por agradar al compañero… los cumpleaños pasaban como decimos los venezolanos, por debajo de la mesa y nadie prestaba atención… o por el contrario desde la oficina se compraban tortas para festejar a los cumpleañeros por lo menos una vez por mes… Hoy Celebro el gesto sincero de cada uno de ellos, porque a pesar de la austeridad hicieron el esfuerzo por agradarme (ME HICIERON UN PASTEL) y dar de lo poco, mucho…
Hoy celebro la alegría y el entusiasmo de cada uno de los que con su granito lograron hacerme sentir querida, amada e importante!
Gracias Papá Dios por regalarme este día y permitir que aprendiera una lección importante: la Generosidad aún se hace presente y en los momentos más difíciles es cuando nos hacemos más hermanos, nos hacemos más humanos.