Capítulo 1
Es el último edificio de nueve edificaciones de nueve edificaciones en total que conforman el conjunto residencial. Todos colocados como inmensas fichas de dominó en diagonal a lo largo y ancho de una manzana que se une a la abismal selva de cemento de las callas de la ciudad de Nuria.
Algunas torres están frente a otras torres que están en diagonal y solo algunas están de lado. Todas cubiertas por amplios estacionamientos donde hay carros de toda clase. Aunque la mayoría son vehículos que pertenecen a personas de clase media más que todo de clase obrera.
La torre 9 tiene la suerte de estar derecha. No está de lado ni en diagonal. Es una torre pequeña pero robusta en cuanto a los lados. No es una edificación de balcones o estructuras muy elaboradas. Solo pequeñas ventanas, y una larga fila de ventanas, un poco más amplias, que forman parte de las salas de los departamentos.
Cada piso consta de cuatro departamentos, cada uno colocado en las esquinas. Por ejemplo, el piso 1A está en la esquina izquierda del lado izquierdo del pasillo. Cada departamento tiene una sala de forma rectangular, con una división en el medio, que conduce en un estrecho pasillo.
En la pared izquierda del pasillo esta la puerta del baño. Un poco pequeño para el gusto de algunos. Y al final del pasillo, estala puerta que conduce a uno de los cuartos. La pared derecha de ese estrecho tramo, conduce a una puerta que lleva la cocina. Al pasar por esa puerta, se puede contemplar un espacio en forma de rectángulo, donde se puede ubicar cómodamente la cocina junto a la nevera, y unas cuantas alacenas.
Algunos propietarios optan por derrumbar esa pared y unir la cocina a la sala. En fin, es cuestión de gustos. Luego de la puerta de la cocina, en el lado derecho del pasillo, está el segundo cuarto del departamento.
Los cuartos prácticamente cuadrados. Cuentan cada uno con su closet y nada más. Los departamentos son compactos y prácticos. No dan mucho a la imaginación, ni a la remodelación. Pero cumplen su función, de manera un tanto armónica, si se puede decir.
Otro de los beneficios de pertenecer a la Torre 9, es que las paredes son de concreto. Aíslan el sonido notablemente. En otras palabras, puedes poner una película a todo volumen, o hacer una fiesta con el ruido a más no poder, y no molestas en anda a tu vecino más cercano.
Es un beneficio que no uso con mucha frecuencia. Todo lo que tiene que ver con el ruido estridente no es algo que me quite el sueño. Soy más fan de la tranquilidad y el silencio que la acompaña.
Música suave y abajo volumen, con un buen café y una que otra película, seguida de un buen libro. Y muy de vez en cuando, resuelvo uno que otro problema de ajedrez. Soy de gustos simples, y me encanta pasar desapercibido.
Autor: Jean Carlos Villamizar #Venezuela