Buenos días, hoy veremos "La glorificación", esta es la obra final sobre la vida del cristiano, la persona que ha recibido a Cristo en su corazón por la fe.
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Como hemos hablado en algunas publicaciones acerca de la definición de lo que es la salvación y lo que esta comprende, como palabra inclusiva en ella se expresa entre otras cosas "La glorificación".
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Romanos 8:29-30
Podría decirse que este es el último eslabón importantísimo de la redención.
Aquí también podemos ver la llegada a la meta, como lo expresa Pablo.
a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte,
si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos.
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Filipenses 3:10-14
Esta es una esperanza reservada para los hijos de Dios que se sostienen en su palabra viva.
Este evento, esta es la esperanza de la redención de nuestros cuerpos, estando vivos o durmiendo así será.
y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
Romanos 8:23
Esto NO se produce al momento de recibir a Cristo en nuestro corazón, es un evento futuro. Cuando recibimos la vida de Cristo, es engendrado en nosotros un nuevo ser, una nueva vida, la naturaleza misma de Dios y así convivimos hasta es día de la redención.
Nuestro cuerpo de humillación será transformado.
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.
Filipenses 3:20-21