Buen día, comunidad steemit!
Como todos sabemos, la lengua es un miembro fundamental en nuestro cuerpo. No me imagino y creo que nadie se imagina como seria estar sin ella. La necesitamos para hablar, para saborear, etc.
Pero, lo que tiene de importante lo tiene de peligrosa, y es allí donde debemos estar pendiente y cuidarnos de ella. Santiago 3.5 dice: “así también la legua es un miembro muy pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque puede encender un pequeño fuego!.
Pienso en eso y digo: Dios nos hizo todo en pares, te observas y te das cuenta que tienes, dos pies, dos manos, dos orejas, dos ojos, dos cachetes, dos fosas nasales, dos riñones, dos ovarios, y hasta el corazón está dividido en dos, etc. Y entonces, porque no nos dio dos lenguas? Jejeje. Sí, por eso, por lo peligrosa que es, podemos dañar a una cantidad de personas en un segundo, solo con una palabra mal dicha. Santiago 3.6 dice. “La lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno”.
Es difícil dominar este miembro, cuesta controlarlo muchas veces. Hacer que siempre hable el bien, cuesta, pero no es imposible!
¿Cómo podemos cuidarnos de ella?
-No dándole rienda suelta, hay que sujetarla, aunque cueste.
-Dios nos ha llamado a Bendecir, no a maldecir.
-Tratando de hablar palabras de edificación, no de destrucción.
-Repitiendo más la palabra de Dios, que los cuentos que oímos.
-Exaltando a Dios, y no a nosotros mismos.
Antes de decir una palabra, pensemos si causaremos mal o bien. Mi padre siempre dice; “conecta tu cerebro antes de poner a funcionar tu lengua”. Porque esto? Porque cuando hablamos a la ligera, "sin pensar", podemos causar daños irreparables, y es de eso que debemos cuidarnos. En la lengua está el poder de edificar y de destruir, de bendecir y de maldecir. Preocupémonos siempre por hablar el bien. Porque, no sabemos si eso que hablamos mal, termina regresando a nosotros mismos.
BENDECID, Y NO MALDIGÁIS.
Un abrazo.