Leer es uno de mis hábitos, me gusta hacerlo todos los días por lo menos un momento. Cuando lo hago en la mañana me encanta hacerlo en la Biblia, que mejor que eso. Hoy me encontré con esta hermosa palabra que les compartiré a continuación.
Estaba pensando que postear hoy y dije, que mejor que la palabra de Dios! Y aquí está.
LA PREEMINENCIA DEL AMOR.
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo Amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo Amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo Amor, de nada me sirve.
El Amor es sufrido, es benigno, el Amor no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. Y ahora permanezca la Fe, la Esperanza y el Amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el AMOR. 1ra de Corintios. 13.
El Amor no hace cosas solo por quedar bien, por salir del paso, por aparentar. No, el verdadero Amor da sin esperar nada a cambio, actúa de manera espontánea y honesta.
La demostración más grande de Amor nos la dio Jesús en la cruz. Él sufrió, se humillo, murió amando a todos, malos, buenos, ricos, pobres, niños, jóvenes, viejos, a todos. Ese es el ejemplo que debemos seguir, amar a todos sin acepción de personas. “Si decimos Amar, debemos demostrarlo con hechos”.