Saludos comunidad.
La historia Bíblica de hoy. “El justo y los pecadores”. Salmos capítulo 1.
Nosotros estamos llamados a florecer en cualquier parte o área que Dios nos haya colocado. Debemos tomar el lugar que nos corresponde y hacerlo bien, con excelencia, no dejándonos contaminar de las cosas vanas del mundo. Vivimos en mundo pecaminoso donde abunda la maldad, y es necesario que nos cuidemos en el camino en que andamos. Somos bienaventurados cuando actuamos de manera correcta, cuando pensamos con justicia, sin malicia en nuestro corazón, liberándonos de todo lo que nos contamina y viviendo según la voluntad de Dios.
Dice la biblia que el justo será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperara. Salmos 1-3. Para que esto nos suceda, debemos deleitarnos en la ley de Jehová y meditar siempre en la palabra del Señor. Que hermoso es florecer y estar siempre verdes, como una hermosa planta, que siempre estemos dando buenos frutos, que seamos agradables a Dios y a los que nos rodean, que todos a nuestro alrededor se sientan agradados con nuestra presencia, que traigamos paz y alegrías al corazón de nuestros seres queridos.
Pero no sucede así con los malos. Dice la biblia que son como el tamo que arrebata el viento. Salmos 1-4. Esas personas que siempre están maquinando el mal, que no miran la necesidad de otros, que no se interesan por la mala impresión que dan ante los demás. Se dañan a sí mismos y dañan a los otros. Jehová conoce el camino de todos, no hay manera de engañar a Dios, él no puede ser burlado. Preocupémonos siempre por ser justos y agradables ante los ojos del Señor, para que siempre florezcamos y estemos vigorosos y hermosos, que nos sintamos agradados y agrademos a todo el que nos rodea. Seamos para ellos esa hermosa flor que adorna aun los peores momentos de sequia, de tristeza, se conflicto. Donde Dios te ha puesto, “FLORECE”.