¿Nos da Dios siempre lo que pedimos?
No, y debemos agradecerle por eso. ¿Alguna vez le ha dado gracias a Dios porque no contestó sus oraciones? Pues, mi hermano, debería.
Veamos una interesante oración de Moisés en Núm 11:11-15:
“Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? 12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? 13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos. 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo que me es pesado en demasía. 15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal”
¿Qué es lo que dijo Moisés de acuerdo al relato de Núm 11:11-15? Señor si me amas mátame, si he hallado gracia en tus ojos, por favor Señor mátame, esa fue su oración. Moisés le pidió a Dios que le quitara la vida. ¿Contestó Dios esa oración? No, Dios sabía que Moisés estaba sumamente presionado y no era el primer caso de estrés en la Biblia. Moisés estaba preocupado por sí mismo, estaba sintiendo el síndrome de la auto conmiseración. Algunas veces pedimos a Dios cosas equivocadas y es por eso, que Dios no nos contesta, y debemos agradecerle por eso.
Ahora veamos Mt 20:20-22“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el que yo soy bautizado? Y ellos dijeron: Podemos”. Pero ellos, Jacobo y Juan, ni sabían ni podían.
Ahora, note que el pedido para estar a la izquierda y a la derecha de Jesús en su reino, no provino de ellos, sino de su madre y como toda buena madre, ella quería lo mejor de lo mejor para sus hijos. Claro, muchas veces un amor ciego nos puede llevar a cometer actos egoístas. Muchas veces pedimos a Dios cosas que pensamos son buenas y correctas, pero sencillamente no lo sabemos. Esa es la razón por la que el Espíritu Santo tiene que interceder con gemidos que no pueden ser expresados.
Gracias por leer y compartir este post , Dios los bendiga y seguiré hablando sobre el tema de la oración en el próximo post.