El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de su creador.
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A imagen de Dios lo creó.
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, siendo Dios tres personas: "Padre, hijo y Espíritu Santo", pero en si mismo es UNA naturaleza divina.
En comparación al hombre que está compuesto de tres naturalezas "Espíritu, alma y cuerpo" en una misma persona.
En primer lugar veremos a Dios como tres personas.
Dios, es Plural; esto lo vemos en:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Génesis 1:26
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
Génesis 3:22
Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
Génesis 11:7
En el nuevo testamento también tenemos evidenciadas estas tres personas en el momento del bautismo de Jesus.
Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.
Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Mateo 3:16-17
Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
Marcos 1:10-11
y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.
Lucas 3:22
Vemos en estos cuadros al Padre hablando, Vemos al hijo siendo bautizado y al Espíritu Santo descendiendo en forma de paloma, aquí está claramente manifestada la trinidad.
Si me amáis, guardad mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Juan 14:15-17, 26