Parecía reinar la armonía más profunda, pero la realidad era otra, detrás de todos esos objetos orbitando en un aparente orden se ocultaba un brutal caos que podía cambiar el curso de la vida.
Una pequeña roca que vagaba por el espacio desde hacía millones de años, cambió su estable trayectoria, producto de la atracción que otros cuerpos mucho mayores que ella ejercían sobre la misma. Y ahí comenzó todo.
Ese leve cambio traería consecuencias adversas para muchos otros objetos y para otros muchos seres vivos, ya que la variación de su órbita provocó el choque con otro objeto mucho mayor.
A simple vista, este impacto no parecía tener mayor transcendencia, pero consiguió mover mínimamente al objeto mayor, de forma que su órbita también se vio ligeramente afectada.
A partir de ahí comenzó la partida de billar, la historia más rocambolesca que puedas imaginar, ya que previamente existía un frágil equilibrio formado por millones de objetos y ese equilibrio se vio alterado para siempre.
Comenzaron a producirse leves colisiones y muchos objetos se vieron fuera de su órbita tradicional, poco a poco el caos se fue adueñando del espacio y las colisiones se fueron volvieron más continuadas y destructivas.
Numerosas explosiones comenzaron a darse hasta llegar a afectar a algunos de los cometas más grandes, que se salieron de sus órbitas y se empezaron a dirigir hacia planetas habitados, planetas repletos de vida.
Ahora el caos era imparable, y no terminaría hasta conseguir volver a encontrar otro sutil punto de equilibrio entre todas las fuerzas que gobiernan el espacio.