Todos los días ocurre lo mismo, muere el sol por el oeste y nace por el este. La mayoría de las veces estamos tan ocupados en nuestro trabajo o en nuestra casa como para darnos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor, a veces solo nos sentamos a verlo mientras los niños juegan, mientras nuestro café se agota con cada sorbo o mientras vamos camino a casa pensando en nuestro día, el cualquiera sea el caso, el atardecer siempre estará allí, esperando a que admiremos su belleza y encontremos algo de paz (o tormento) en él.
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