En Altamira de Cáceres, estado Barinas, Venezuela, se tiene una variedad de estilos musicales pero más que cualquier otro lado, nos inclinamos hacia la música de cuerdas como el cuatro, violín, guitarra y podemos incluir unos capachos (las maracas). Acá vengo a contarles una anécdota que nos dejó una lección un tanto chistosa y a la vez muy seria al momento de estar tocando nuestra música y mezclarla con un “poco” de alcohol.
Como un pueblo llanero – andino (así porque se ubica en pleno Pie de Monte Andino) se tiene como costumbre tocar en las noches en la Plaza Bolívar o cualquier otra esquina y dar serenatas a las muchachas o nuestras madres sin una fecha especial. Una de esas noches nos encontrábamos tocando y celebrando la vida brindando con un poco de bebidas propias del pueblo llamado “miche” o “gorro e’ tusa”. Fueron varios los litros que se perdieron con la parranda entre tantas personas.
Ya pasada las 12 de la noche, fuimos caminando serenateando en las ventanas hasta que regresamos solo los músicos a las Plaza Bolívar para continuar con lo nuestro, tocando buena música andina y llanera, solo instrumental y cantada. En ese tiempo se escuchaba mucho un tema llamado “La Banda está borracha”; nos llega la policía que estaba de guardia y casualidad de la vida o quizás a propósito, nos pregunta tal cual como se escuchaba en la canción: ¿Qué es lo que está pasando aquí? Y siempre hay un boquiabierta en el grupo que le respondió: lo que pasa es que la banda está borracha, está borracha ja ja ja ja ja ja pueden predecir lo sucedido, nos llevaron a todos al comando y estuvimos 12 horas detenidos por graciosos y no por estar cantando y tocando.
Aun lo recordamos y nos reímos como si fuera ayer. Aprendimos a que estando en un estado de embriaguez es mejor irse a dormir tranquilo en su cama que responderle chistoso a la ley y dormir en un calabozo frio.
Saludos.
La imagen usada es de mi propiedad.