Seguramente muchos habrán escuchado aquel chiste donde se pregunta que cosa es mas rápida: si un rayo, la luz o una diarrea. Ya le voy a demostrar que tan cierto es.
Regresaba de una reunión de trabajo. Estaba super feliz por que había logrado mis objetivos de ese día. Yo pensaba que todo había resultado maravilloso. Seguramente hasta un aumento recibiría. Me sentia mas contento que muchacho chiquito comiendo mocos.
De repente todo empezó a cambiar. Entre el ajetreo se me haba olvidado poner combustible. La próxima estación de servicio estaba aun distante por lo que debia evitar malgastar el combustible y entonces opte por apagar el aire acondicionado. Era mas de las dos de la tarde y el sol y el calor eran como para freír huevos.
Para ponerlo mas complicado el trafico era super pesado y estaba atascado en una terrible cola que casi no se movía. El calor me estaba matando. Y dije Dios mio como luego de ese dia tan exitoso ahora me toca esto, quiero llegar rápido a casa.
A veces pensamos que nuestro Dios no escucha nuestras palabras. Ahora estoy seguro que si. De repente algo se empezo a mover en mi barriga. Se escuchaba como un rió revuelto. Al parecer algo me había caído mal o simplemente mi Dios que quiso enseñar que debía ser agradecido. Metido en ese carro sin aire acondicionado y en tremenda tranca empece a sudar como si estuviera en un sauna.
Los segundos eran infinitos, la presión arterial empezó a subir, las contracciones eran cada vez mas seguidas. Estaba seguro que se me saldría todo sentado en el carro. Me dije Dios mio perdóname, te prometo que seré mejor persona, no permitas queme haga en los pantalones.
Trataba de hacer meditación para relajar mi cuerpo y olvidar que se me estaba saliendo todo. Pero nada que ver. Cuando el cuerpo quiere ir al baño no hay nadie que pueda detenerlo.
Apenas logre ver que había un desvió me salí de la autopista y volví a la ciudad. Habia recordado que habían unos baños públicos en el boulevard. Ya las contracciones eran mas seguidas. Estaba tan loco y confundido que ya no sabia si tenia que ir al baño o estaba en trabajo de parto. Esto mas bien me parecía a una aborto. Era muy doloroso santo Dios.
Logre llegar como pude a un estacionamiento que estaba como a dos cuadras de los baños publicos. No se como estacione el vehículo. Sali a la velocidad del rayo por la calle. Corri, corri y corri hasta que llegue a la puerta del baño.
En la puerta había una señora que cuidaba de aquel trono y se interpuso entre este y yo. Ella intentaba decirme algo y yo trataba de entrar. Ya no aguantaba mas, la agarre con por los hombros y con mis ojos ya brotados le grite: Guiteseeeeeeeeee o me hago aquí en a puerta...le di un empujón, entre corriendo y me abalance sobre aquel bello trono.
De repente mi alma regreso otra vez a mi cuerpo. Sentí que había botado hasta los riñones. No había sido normal. Habia salido de mi un demonio que tenia en mis intestinos. A pesar de todo mi esfuerzo me di cuenta que había manchado mi ropa interior y tuve que dejarla ahi lamentablemente. Ya veria como explicaria en casa por que había llegado sin los interiores.
Ya mas tranquilo me di cuenta lo horrible de aquel baño que había visto como un trono. Verdaderamente uno debe tener claro que hasta el mas feo y sucio te puede ayudar cuando mas lo necesites.
Después de esto quede completamente seguro de que una diarrea es mas rapida que un rayo y ademas te da hasta super poderes. Casi volé de la carrera.
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