Hola a todos. Despues de tanto tiempo he vuelto. Bueno les contare una historia de la vida real de la cual nunca me podre olvidar. No porque no pueda, si no porque me ha marcado para toda la vida. Cada vez que lo recuerdo, me da por morirme de la risa jajaja.

El Culpable

Así mismito quede yo

Que Verguenza

El Culpable
*Invito a que se atrevan a concursar a mis amigos
Hace unos cuantos años cuando era una niña de aproximadamente unos 10 años vivia en una casa en la cual mis padres criaban animales (gallinas, vacas y cochinos), para despues de engordarlos vender sus carnes.
Un día yo de safrica estaba jugando con mi pelota lanzandola al aire, en unas de esas la lance mal y fue a caer en el corral de los cochinos.
Yo no le tenia miedo a los animales ya que desde que naci, creci viendolos y me adapte a ellos.
Así que me atrevi a entrar al corral a rescatar mi pelota.
En una de esas en la que estaba en la misión de rescate se me acerca un cochino sigiloso y me muerde la batata del pie derecho. no se si fue que el muy condenado penso que yo era una lechuga que o que para venir a morderme jajaja.
El Culpable
Se que cuando me mordio yo pegue el grito y salí corriendo para escapar del corral, pues mejor que no hubiera pegado la carrera resulta que como era un cochinero habia barro por todos lados así que bueno, salada solo yo y la sirenita, resbale y caí de un clavado profesional en el lodo.
Así mismito quede yo
En ese mometo salio mi papá de la casa para ver que era lo que sucedía y me encontro allí tirada, nadando entre los puercos. Como pudo me saco del corral, me bañaron y para nada jaja porque quede hedionda a puerco como una semana entera, lo cierto es que ni por la pelota volvi ya que esos cochinos tan hambrientos la volvieron pedazos jajaja.
Desde ese día mis papás me decian la cochinita. Que verguenza la mía cuando le contaban esa historia a los demas. Tragame tierra por Dios, Yo quería enterra la caveza en la tierra como el avestruz.
Que Verguenza
Pero bueno Ya estoy más adulta y jajaja de solo recordar ese momento me muero de la risa.
Se quedaron marcados los dientes de aquel cochino descarado en mi batata y la historia para contarles a mis amigos.
El Culpable