Sentir Navideño
Ya casi llega la hora para finalizar el año y por lo tanto el comienzo del año nuevo, el tradicionalismo está a flor de piel, la familia va llegando poco a poco para reunirse a despedirlo y darle la bienvenida al otro, yo soy Alicia una anciana de 89 años, con los achaques de la vejez, desde que mi esposo murió , me la paso amargada y tratando mal a todo el que se me acerque, nada me gusta y por más que mis familiares me insista que salga de mi habitación para compartir con ellos yo me niego.
Recuerdo mis tiempos con él, para nosotros diciembre era el mejor mes del año, acostumbrábamos a hacer una cena para compartir, acompañadas de hallacas, pan de jamón, ensalada, lasaña, pernil, la champaña para el brindis no podía faltar en la mesa y las uvas, en un ambiente de gaitas, con esos recuerdos me invade la nostalgia por todas las cosas vividas en el pasado con el , veo el reloj y son las 11 pm y pienso ya falta poco.
Ya casi es media noche ¿será que salgo? Pasan las horas y solo pienso ¿que estoy haciendo? ¿Por qué hacerle daño a mi familia y a mí? Si a él le gustaba verme feliz en la navidad ¿por qué no disfrutarla? A lo lejos escucho la tradicional “faltan 5 para las 12” y se me eriza la piel, tengo sentimientos encontrados, siento el corazón arrugadito y digo ¿será que mi familia no va a venir al cuarto? Ya con los ojos llenos de lágrimas, me invade la tristeza, era el primer año nuevo que iba a recibir sola, en eso entra a la habitación mi nieta de 3 años temerosa y trae consigo en sus pequeñas manos unas uvas para mí y me dice feliz año abuelita y me da un abrazo rompí en llanto y le jure a mi familia cambiar, a dejar atrás el rencor con la vida y que este año nuevo será diferente para todos, ya han pasado varios meses y desde entonces somos felices.