Su cáncer había avanzado mucho los últimos meses, la falta de medicinas y la ausencia de tratamientos hacia lejano el día en que les oyó decir que cumpliendo todo lo que el medico había indicado era probable que lograra su recuperación.
Ya estaba resignado, a los 5 años es difícil no querer vivir más, sin embargo se preguntaba que significaba estar muerto, sabía en sus cortos años que la vida implicaba dolor, punciones, pastillas, jeringas, pérdida de cabello, extraños tocando su cuerpo, desconocer el sabor de las golosinas, no poder comer mandarinas ni ninguna fruta cítrica, olvidar el sabor de los enlatados, pasar los días en el hospital internado y cuando lograba estar afuera; añorar correr, brincar y saltar, tal cual lo haría un niño cualquiera.
Sentía como la muerte se acercaba, la veía en la mirada triste de sus padres y su hermana, lo sentía en su cuerpo, ese agotamiento constante y el perenne cansancio, así como los dolores y los continuos mareos, que ya ni de la cama por más que quería le permitían alejarse. Había logrado sobrevivir a la navidad y aun no sabía como, recordaba como si de un tiempo lejano se tratase, que al dar sus buenos deseos ese 24, había pedido tan solo llegar al año nuevo, poder abrazar a sus padres y amanecer despierto, quizás por primera y única vez en un primero de enero.
Si llegaba al 2018, aun tendría 5 años, pero sería un nuevo año que su vida conocería, él no daba la vida por sentado, pues sabia que cada día transcurrido era un presente, un hermoso regalo, sin embargo el día de los santos inocentes dio su ultimo respiro... Al año nuevo no había llegado pero por lo menos el dolor de su menudo y debilitado cuerpo, en esa fría y singular noche ya al fin le había dejado.
Recordando en estas fechas, a todos los inocentes a los que este terrible mal les aqueja... !Feliz 2018 para todos!