Un amigo y yo asistimos a una consulta con el oftalmólogo y nos diagnosticó “carnosidad o Pterigion” a mí, en los dos ojos, y a él, en uno. Decidimos operarnos. En esa fecha nos acompañó mi madre al centro medico que funcionaba en el octavo piso de un edificio. Antes de la intervención yo decidí operarme los dos, sin embargo, el doctor me había alertado lo incomodo que podía ser andar con los dos ojos tapados, pero, mi terquedad fue mayor y no le hice caso. Después de la operación salimos de la enfermería y nos dirigimos al ascensor, por una mano me sujetaba mi amigo y por la otra mi madre. No podía ver nada, en ese momento siento que se abre la puerta del ascensor y mis acompañantes me meten primero en el ascensor pero, inmediatamente se cierra la puerta y me quedo solo en el interior, baja el ascensor, se detiene abre la puerta y entra una señora a quien le pedí ayuda. La señora me responde ¡Ay Dios mío que hace este cieguito solo aquí!. Me prestó la ayuda y le conté lo sucedido. Fueron momentos angustiosos. Pero, luego escuche la voz de mama…