1997, un adicto a la nicotina y el vodka, busca el camino para encontrarse. Un lunes por la mañana despierta en busca de si, la noche anterior hiso un debut en el bar de la esquina y se le paso la mano con alguna que otra sustancia.
Anterior a ser adicto a estas sustancias químicas, era un gran comerciante, esposo de una hermosa mujer, con tres meses de embarazo. En su ausencia su mujer contaba con la ayuda de una anciana llamada Estela, la cual nos conto esta historia.
El perdió a su mujer y a su hijo cuando ella resbalo en el baño y sufrió un golpe mortal en la columna vertebral, Estela ese día se había ido como todas las tardas a las 5pm.
Una lágrima corrió por su mejilla, estela una anciana de unos 70 y tantos, le dolía saber que eso había sucedido y que por esa razón él se volvió un adicto a estas sustancias, Estela sabía que esa adicción solo agravaría más el problema aunque él no le guardaba rencor ella se suicidó.
La familia es como una flor que si no cuidas se puede marchitar, una vez marchita no hay vuelta atrás.