Todo el mundo ha tenido alguna vez miedo a equivocarse en algo. Miedo a tomar una mala decisión. Miedo a decir algo “estúpido”. Miedo aceptar algo doloroso porque nos hace sentir como incompetentes. Miedo a tener un mal desempeño sexual. Culpa por acciones que hicimos sin querer y que hirieron de alguna forma a alguien querido. Todos y cada uno de los que vivimos en este mundo hemos estado ahí, y por tanto sabemos que estar en dichas situaciones no tiene nada idílico o placentero.
Pues cuando termines de leer este post, estarás con las armas necesarias para hacerle frente a ese tipo de sentimiento y a estar un paso más cerca del tipo de vida que deseas.
Los errores son parte intrínseca de la humanidad.
Tu naces sin saber nada de este mundo y tienes que empezar a aprender cómo funcionan las cosas para poder moverte en él. Una forma de aprendizaje es modelando lo que otros hacen: observando a las personas a tu alrededor, escuchando consejos de las personas a tu alrededor que poseen más conocimiento que tú, leyendo libros (que no es más que conocimientos que poseen los autores puestos sobre papel u hojas digitales), etc. Otra forma es: cometer errores.
El mundo entre muchas leyes se rige por una conocida como Ley de Causa y Efecto: cuando sucede A (causa), como consecuencia sucede B (efecto). Esta ley tiene su reciproco que es: todo efecto está causado por una acción previa.
Por ejemplo: si cae un líquido sobre la tierra, esta se moja. Y si la tierra está mojada, es porque callo un líquido sobre ella.
Cometer un error es sencillamente perseguir que se genere un resultado determinado (efecto) pero hacer algo (causa) distinto a lo que puede generarlo.
Un ejemplo para que me sigas: Imagínate un niño que quiere hacer crecer una planta. Lo está haciendo por su cuenta. Sabe que debe regarla, pero no con qué. ¿Cuántos líquidos puede escoger el niño para regarla? Refrescos de todo tipo, lavavajillas, alguna medicina que se quede a la mano, agua, etc. ¿Cuántas veces tendría que equivocarse hasta dar con que es agua lo que la planta necesita? Entre una multitud de líquidos a escoger solo uno le da el resultado que desea.
Es por esto que los errores y la humanidad están entrelazados. En un mundo en el que para que algo suceda tenemos que escoger entre millones de posibles acciones a realizar existiendo solo unas pocas que pueden hacer que ese algo suceda, es ingenuo pensar que no nos equivocaremos algunas veces. El problema viene cuando sencillamente no aprendes de dicho error y sigues haciendo lo mismos. Un reportero le pregunto a Thomas Edison que cuantas veces fracasó al intentar fabricar la bombilla y este respondió: “yo no fracasé, solo encontré 9999 formas de no fabricar una bombilla”.
Entonces, si cometer errores es algo tan natural ¿Por qué nos hace sentir mal?
Vamos a comenzar por el hecho de que vivimos en un mundo en el que el sistema educativo castiga a quien comete errores. Los niños que no sacan buenas notas en sus calificaciones, que se equivocan al responder algo o hacen mal sus deberes son tratados generalmente como inferiores. Lo que genera que tanto los que salen bien como los que no, se sientan con la presión de hacer las cosas perfectas todo el tiempo por miedo a ser denigrado o humillado.
Además, muchos padres agudizan dicho miedo, obligando a los niños a obtener determinadas notas para así poder tener juguetes, ropa, regalos de navidad o cualquier cosa que quieren, haciendo que estos vivan con la presión enorme de no equivocarse sobre sus hombros.
Sin embargo, la causa principal es: la necesidad del ser humano de sentirse importante.
¿Y esto que tiene que ver con el miedo a cometer errores?
Que las personas utilizarán tus errores para tratar de manipularte con tu valía y además su propia necesidad de importancia los llevará a intentar denigrarte cuando los cometes.
En un mundo en el que todos quieren sentirse importantes de una forma u otra, aunque no hagas nada extraordinario, si logras hacer que alguien se sienta inferior a ti y se comporte de esa manera, automáticamente tu estarás en una posición de poder en dicha relación. ¿Y qué mejor forma que denigrar a los demás que cuando cometen errores?
Y si quieres que una persona deje de hacer algo, ¿qué mejor manera que decirle que si se equivoca en lo que hace es porque es un inepto? Es decir, hacerle creer que si hace algo mal va a perder su valía.
Y esto puede ser tanto consciente como inconscientemente. Muchas veces las personas que han vivido en entornos con padres o familiares que hacían este tipo de cosas con ellos, terminan sintiéndose insuficientes y buscando validación haciendo sentir mal a los demás o adoptando comportamientos manipulativos.
Es una forma fácil de sentirse especial o conseguir lo que se quiere y que requiere muy poco esfuerzo. El problema es que este tipo de actitudes explotan muy fácilmente en la cara de quien las usa y pueden tener graves consecuencias. Pero eso ya es materia de otro post.
Lo que quiero decir es que esta es la base de que las personas aprovechen los errores de otros para mofarse, intentando hacerles ver que eso indica algo sobre su valía, dando como resultado que para la mayoría de las personas equivocarse sea un tema delicado.
Además, otro aspecto importante respecto a equivocarse es que puede tener consecuencias que hay que afrontar. Algo que quieres hacer te puede salir bien o salir mal. Y si te salen mal hay cosas con las que tal vez tengas que lidiar. Esas son las típicas situaciones donde las personas no para de preguntarse: ¿Y si pasa X cosa? ¿Y si pasa esta otra cosa?
Esas son situaciones en las que quiero que pienses en la famosa frase: “el que no arriesga no gana”. La frase es realmente interesante. Porque algo que las personas no tienden a percatarse es que: cuando no arriesgas, ya estás perdiendo.Ya estas dejando de conseguir algo que quieres. Estas viviendo por debajo de lo que deseas que sea tu realidad y por miedo a “equivocarte” estas dejando que esta se mantenga así.
Empieza a afrontar tus “errores” no como muestras de ineptitud, ni como mensajeros del dolor sino como sucesos que fueron necesarios para aprender determinadas lecciones que son importante conocer en esta vida. Y por supuesto, trata de no volver a cometerlos.