El conocimiento que se desarrolla en la actualidad ha ido en creciente evolución, ya que desde la Antigüedad ha buscado los senderos para dar explicaciones a los misterios a los que la naturaleza le desafía. El ser humano ha retado los espacios naturales y ha encontrado y dominado espacios reales de fascinante admiración.
Hoy, es posible poder comprender el cosmos, generar un mapa de galaxias y estrellas, buscando la impetuosa necesidad de algún rastro de vida, también, la inteligencia humana ha ido a los espacios infinitamente pequeños que constituyen lo que somos como materia física para darle sentido a un fascinante universo microscópico que nos devela su magia y misterio en el comportamiento de estas partículas que han tambaleado los cimientos de la propia realidad atómica conocida.
Podemos ver que la genialidad, inteligencia, e ímpetu del ser pensante , ha ido superándose con el paso del tiempo, deslumbrando y proyectando senderos para la construcción de un conocimiento diverso , indeterminado y complejo. Al detenernos a constatar la presencia del hombre en la construcción del conocimiento, podemos ver que supera incluso los límites de nuestra imaginación.
Sin embargo, nuestra característica humana, algo inherente a quienes somos y cómo nos constituimos presenta ciertos retrasos en cuanto a su evolución.
El ser que se presenta como dominante en el conocimiento, ha alterado el delicado equilibrio de la naturaleza, y esta dejando a nuestra única casa (nuestro planeta) ante la amenaza futura de la extinción de nuestra propia especie.
Aún nos encontramos a tiempo de poder generar acciones que construyan en las sociedades la conciencia necesaria para cultivar nuestra propia condición humana a través del respeto, de la capacidad de entendernos con el otro en armonía y vivir de una forma respetuosa con las potencialidades que la naturaleza nos ha obsequiado a lo largo de muchos años. Será a través de una forma de conciencia ecológica, sensible, y verdadera, como podremos dejar a las futuras generaciones un espacio para vivir en armonía.