Descorriendo los cerrojos dimensionales de mi planeta psicológico, en el que desde muy niña insistía con una leve sospecha de que había algo más de lo que mis ojos físicos podían percibir.
Un sexto sentido, al que los espiritualistas denominan Intuición, movía mi temprana infancia haciéndome ver que soy uno con el mundo que me rodea, que debemos desarrollar el sentido de actuar en estrecha armonía con nuestros semejantes y por extensión, con nuestra naturaleza y con todos los seres vivos que me acompañan en esta arca espiritual.
Tales códigos de honor de respeto y valor a la vida, las aprendí con mayor profundidad en la escuela, y luego, con una voluntad autodidacta en una edad más autónoma de mi vida, lo internalicé con mayor claridad en una íntima individualidad con mi propio yo.
Luego supe que somos esencias puras con potencia divina, que somos seres divinales disfrazados de humanos, que antes de la creación humana éramos chispas de luz provenientes de una fuente original, desde donde se desprende toda la existencia en el universo.
En principio, éramos almas radiantes resplandeciendo en toda la vastedad del universo, al cuidado de un padre y una madre divinos, en completa felicidad y abundancia, sin dolor, sin sufrimiento, sin carencias, totalmente iluminados.
Pero...
¿Qué ocurrió entonces?
¿Por qué caímos en este planeta y vivimos en la obscuridad?, con un cuerpo físico, sometidos a una cantidad de condiciones limitadas, donde padecemos dolor, donde sentimos sufrimiento, donde tenemos que trabajar y buscar el sustento para sobrevivir día a día. y calmar el hambre que nos ataca diariamente.
Por qué vivir, se convierte muchas veces en una batalla campal donde luchamos con enemigos invisibles, que no los vemos, pero que están ahí, porque nos golpean con su ofensiva constante.
Esa pregunta tiene miles de millones de años sin una respuesta unificada, lo digo porque me he leído unos cuantos ejemplares, historias, liturgias sagradas, he visto documentales y catecismo de distintas tendencias espiritualistas, he escuchado versiones de labios a oídos, de personas que se hacen llamar Contactados, he visto cualquier cantidad de vídeos en youtube; y en cada una, nos vende la versión de su verdad, con algunos puntos en confluencia, pero sin homogeneidad.
Pero extrayendo la esencia de lo que he estudiado e investigado por mi cuenta, y sobre todo experimentado, he sacado mis propias conclusiones, armando así el rompecabezas a mi manera
Recuerden que les dije al inicio del post fuimos chispas divinales que vivíamos en el nirvana, al amparo de lo que pareciera ser nuestro padre divino protector, el gran proveedor, que nos cubría todas nuestras necesidades, donde no nos faltaba nada.
Pero cuando somos felices y no lo sabemos, se nos da por inventarnos historias que casi nunca tienen un final feliz; y cometemos excesos de todo tipo, rompiendo las reglas, traspasando límites que jamás debimos traspasar.
En ese afán por probar cosas nuevas, cometiendo infracciones y crímenes contra nuestra naturaleza divina, lo que trajo como consecuencia que nos fuimos alejando de nuestro origen, hasta quedar extraviados en un limbo existencial que nos borró la memoria, y es por ello que siempre andamos preguntando:
¿quién soy, de dónde vengo, hacia dónde voy?
Eso fue, según mi perspectiva, lo que nos ocurrió cuando fuimos expulsados del edén, que según la biblia y demás escrituras bautizadas como sagradas, lo subrayan con detalles. y como consecuencia vinimos a aterriza a este planeta (agradezco que no haya sido peor, Uff)...
Lugar señalado por algunos como el valle de lágrimas, yo prefiero llamarle un reality en el que corremos un triatlón con muchas carreras de obstáculos, superando pruebas progresivamente, y si no las pasamos, repetimos el examen.
Para ello, debemos entrenarnos en el gimnasio psicológico del diario vivir, programando y des-programando nuestra mente, purgando nuestras ideas, creencias y pensamientos, hasta construir un edificio moral psico emocional, con un puente no tangible a nuestros ojos físicos, que se eleva por encima de nuestro ego; y de manera ascendente vemos la evolución del ser humano que inicia con una conciencia individual, pero que progresivamente se desdobla en una conciencia colectiva.
Se hace necesario entonces, emprender el viaje hacia el despertar, el camino de regreso hacia la fuente original de donde fuimos creados
Es importante que les recuerde, que hollar esa senda, no es como ir una fiesta y pasarla de lo mejor, se trata de un trabajo interior, individual en el que nos toca caminar solos por tétricos pasadizos y obscuros túneles, esos, que nosotros mismos hemos construido con las equivocaciones, el mal proceder y actitudes egóicas.
Actitudes que ya nos tienen con un permanente sabor amargo, porque sentimos que ya nada nos llena, que el dinero, los placeres, la falsa felicidad que nos han vendido en el trabajo, y en nuestras relaciones muchas veces forzadas, son solo distracciones del mundo para mantenernos prisioneros en en una cápsula ilusoria; pero que ya no nos comemos el cuento, y cansados de tanta falsedad, estamos dispuestos a padecer voluntariamente, a fin de regresar a nuestro origen divino y tener una existencia con más sentido.
De esa manera vamos de a poco, conquistando nuevamente nuestra naturaleza espiritual
Vamos comprendiendo que nuestro padre creador no se alejó, no nos abandonó, sino que fuimos nosotros quien lo abandonamos y él está en casa esperando por nuestro regreso, respetando nuestro libre albedrío, acción que en la mayoría de las ocasiones mal interpretamos como un descuido e indiferencia de su parte, pero que solo se trata de un aprendizaje que nos deja un invaluable enseñanza de vida.
Bien entrañables amigos, hasta aquí esta breve disertación, esperando que resuene con su ser y podamos compartir impresiones al respecto.
Muchas gracias por su visita y por leer mi contenido, nos volveremos a ver muy muy pronto