El oscuro hombre encontró un carrito, recordó las tortugas que conoció en su camino, danzantes del mar que comen medusas pero sin velocidad en la playa confusa.
Al carrito de juguete le construyó una marina tortuga, para tener brisa siempre pura, que traiga gotitas de mar bien frías y de vez en cuando sirenas bonitos.
La pintara con amor sincero, mientras un arcoíris va naciendo, un animal de caparazón rudo y con corazón suertudo.
Créditos: Margarita Palomino
Created with Steepshot
View in the web app