Desde el océano Pacífico al río Amazonas me trasladé, quería conocer el agua dulce y los delfines rosados, de los que muchos humanos me habían contado.
Muchos kilometros nade y tras una larga travesía al río llegué. Lo primero que mis ojos vieron fue un enorme y frondoso bosque, respire un aire puro con olor a selva. De repente, ahí estaban ellos, los delfines rosados, los mamíferos de agua que tanto habia anhelado conocer, danzaban como si me dieran la bienvenida.
Luego desperté, waldowhale también sueña, je, je.