Camino de la iglesia iba un anciano apoyado en su viejo bastón, las arrugas en su rostro y su mirada triste revelaban que había tenido una vida complicada, al parecer tendría que vivir los últimos años de su vida acompañado tan solo de sus recuerdos.
Al salir de primaria su tío lo había invitado a estudiar comercio, para que buscara un trabajo pronto y pudiera mantenerse así mismo, su madre había muerto de una tuberculosis mal cuidada y su padre alcohólico lo había abandonado a la puerta de la casa de su tío materno apenas tenía cuatro años, el pequeño Andrés había tenido una infancia muy difícil, como era demasiado delgado y débil constantemente sufría los abusos de sus compañeros de escuela, tuvo que trabajar desde los seis años ayudando a su tía a coser cojines, sus pequeñas manos eran tan diestras como las de cualquier otro aprendiz para los ocho años, a los diez ayudaba a hacer las cuentas e iba tan bien en la escuela que lo adelantaron un año, para los once era el niño mas joven en salir de la primaria en muchos años.
Al cumplir catorce años, apenas saliendo de la escuela de comercio, fue invitado a llevar las cuentas de un pequeño negocio de fotografía muy cerca de la casa de su tío, tuvo la fortuna del buen ejemplo, el trabajo y el estudio eran sus únicos amigos..
Antes de llegar a la iglesia cortó algunas flores de bungambilia para llevárselas a la virgen, su paso lento y lo empinado de la calle que daba a la iglesia eran un martirio para sus desgastadas rodillas, pero ahí iba el viejo todos los días, a dar las gracias.
Esta historia continuará.
Fotografía e historia original