Te amo en la distancia, libre cual hoja al viento,
incrementando y alimentando cada día,
lo que yo por ti siento.
Te amo en la distancia, para de tu presencia
estar siempre hambriento.
Cada vez que te veo, estallan emociones en mí,
esperanzado durante el letargo
de estar nuevamente cerca de ti.
No me importan las despedidas,
pues siempre esta la promesa de volver a verte,
amándote eternamente.
Feliz de verte plácida, serena, tan mía,
su sonrisa desborda en mí toda la alegría,
que grabo en mi mente,
para que, cuando no estés presente,
mantenga vivo este sentimiento,
siendo libre como el viento,
tus suspiros me roben el aliento,
y de tu amor estar siempre sediento.
No importa la lejanía...
si tu alma es eternamente mía...
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