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El día de hoy presentamos una nueva publicación de Pulso Del Escritor, nuestra compañera , nos preparo un escrito muy interesante.
Los Reyes Magos: ¿reyes o sacerdotes? por 
La adoración de los Reyes Magos. Pintura de El Greco.
En una noche estrellada, tres hombres sabios de Oriente se postraron ante Cristo. Estos tres hombres regalan oro, incienso y mirra, símbolos de poder y riqueza. Melchor, Gaspar y Baltazar eran sus nombres; poco se sabe de ellos, salvo que eran “magos”, hombres que observaban las estrellas, como muchas veces escuché en las misas de la Epifanía del Señor.
Simbólicamente los tres hombres que visitan a Cristo la noche de su nacimiento son las representaciones de las naciones no cristianas a las que posteriormente los discípulos viajan para promulgar el Evangelio. Eran hombres a los que la Palabra había llegado a sus vidas y querían acudir al encuentro con el Salvador cuando su estrella luminosa apareció en los cielos.
Pero hay una pregunta que surge de inmediato con esa explicación: ¿Eran realmente reyes o eran magos, antiguos sacerdotes?
Paul Poupard (2003) explica que la denominación “magos” era asignado a la casta sacerdotal del Imperio Meda, el cual abarcaba las regiones entre el Mar Caspio y los ríos de Mesopotamia. Practicaban el Zoroastrismo o Mazdeísmo, la antigua religión de las tribus iranias; realizaban el culto al sol, la adivinación y la oniromancia (interpretación de los sueños). Eran considerados por los reyes y por el pueblo como hombres de amplia sabiduría.
Mircea Eliade (1999), en su obra Historia de las creencias y las ideas religiosas, explica que los magos son objeto de controversias; en su momento fueron acusados de haber degradado las ideas de Zoroastrismo al combinar las ideas de Zaratustra con los rituales del culto solar. Así mismo, eran considerados los grandes reformadores del Zoroastrismo por haber comprendido las intenciones de Zaratustra respecto al culto a los dioses.
En cuanto a las prácticas más comunes de estos sacerdotes, Eliade (1991) refiere, en su obra Diccionario de las religiones, que estos sacerdotes presidían los sacrificios de animales, mayormente caballos blancos; éstos eran utilizados para la adivinación y la enunciación de profecías. Así mismo, exponían los cadáveres de los animales sacrificados a las aves de rapiña y a las inclemencias.
Un detalle importante que nos señala Poupard es que los magos no solo aparecen en el Evangelio de San Mateo; también son mencionados en el libro de Ezequiel y en el libro de Jeremías. El primero expone una descripción de un rito encabezado por el mago: “[El Señor] me condujo luego al atrio interior del templo de Yahvé, entre el vestíbulo y el altar: había unos veinticinco hombres de espaldas al santuario de Yahvé y de cara a oriente; se postraban en dirección a oriente, hacia el sol” (Ez, 8: 16).
El libro de Jeremías, por su parte, menciona que un mago es uno de los principales comandantes del ejército babilonio que lo rescató de su prisión durante la invasión caldea:
“Nabucodonosor, rey de Babilonia, había dado esta orden a Nebuzaradán, comandante de la guardia, acerca de Jeremías: ‘Tómalo, mira por él, y no le hagas ningún mal, sino trátalo como él te diga’. Nebuzaradán, comandante de la guardia, Nebusazbán, jefe de los eunucos, Nergalsaréser, jefe de los magos, y todos los altos oficiales del rey de Babilonia, mandaron sacar a Jeremías del patio de la guardia, y se lo encomendaron a Godolías, hijo de Ajicám, hijo de Safán, para que lo dejara ir a su casa. Así Jeremías permaneció en medio del pueblo” (Jr. 39, 11-14).
Ahora bien, ¿por qué fueron considerados “reyes” a estos magos? Si prestamos atención al Evangelio de San Mateo, encontraremos con que los tres hombres de Oriente no eran descritos como reyes, sino como sabios.
Al respecto, John Bowker (2006) señala que era probable que el autor del evangelio según San Mateo conociera la fama de esta casta sacerdotal, por lo que incluyó a estos personajes en el relato como una forma idónea de representar las palabras de los antiguos profetas. Sin embargo, no fue comprendida por los filósofos cristianos; éstos tenían poco o nulo conocimiento sobre los magos, motivo que dio pie a una libertad interpretativa al tratar de explicar la identidad de estos tres hombres.
Con esto los tres reyes se despiden; los vampiros y los licántropos hacen de nueva cuenta su aparición. Con ellos hay una cuenta pendiente que debe terminarse aunque no sea Halloween.
Fuentes consultadas
Bowker, John. 2006. Diccionario abreviado Oxford de las religiones del mundo. España. Paidós.
Eliade, Mircea. 1991. Diccionario de las religiones. España. Paidós.
Eliade, Mircea. 1999. Historia de las creencias y las ideas religiosas. España. Paidós – Orientalia.
Nueva Biblia de Jerusalén. Revisada y aumentada. 1998. España. Editorial Desclée de Brouwer.
Poupard, Paul (editor). 2003. Diccionario de las religiones. España. Editorial Herder.
Wikipedia. “Media (Cercano Oriente)”, en: https://es.wikipedia.org/wiki/Media_(Cercano_Oriente) Consultado el 7 de enero de 2020.