La familia, la escuela, el lugar de trabajo, la iglesia, el Estado y sus Instituciones ejercen Control Social, en mayor o menor grado, sobre el individuo. El temor a defraudar a un familiar querido e influyente pone freno a ciertos comportamientos que pudieran convertirse en delitos. Del mismo modo ejercen una presión positiva la escuela, el lugar de trabajo y la iglesia a la que se pertenezca. Por otra parte, el Estado y sus Instituciones, en forma especial, las policiales y judiciales advierten al individuo de las consecuencias de una mala acción que podría ser severamente castigada.