Tolerancia Cero es una política represiva de seguridad ciudadana que se fundamenta en el castigo severo de cualquier tipo de delito o infracción, sin importar su gravedad. La respuesta judicial debe ser rápida y no han de tomarse en cuenta los atenuantes. El principio de esta política de seguridad se fundamenta en que si el infractor de la Ley no es castigado rápidamente puede volver a delinquir y si no se le condena con severidad pasará de cometer delitos menores a crímenes. Las condenas rápidas y severas a todo tipo de infracción servirán como disuasivo para otros individuos que pretendan delinquir y la sensación impunidad quedará en el olvido.
El origen de la política de Tolerancia Cero se remonta a la "Ley de Barrios Seguros y Limpios" de la ciudad de Nueva Jersey, sancionada en el año 1973. Más tarde, en marzo de 1982, James Wilson y George Kelling publicaron en la revista The Atlantic Monthly un artículo titulado Ventanas Rotas, que serviría como base para el libro de criminología Arreglando Ventanas Rotas escrito por George Kelling y Catherine Coles, publicado en 1996. En este libro se establece la "Teoría de las Ventanas Rotas" que consiste en mantener los entornos urbanos en buenas condiciones para evitar el vandalismo y reducir la criminalidad.
La Teoría de las Ventanas Rotas fue comprobada a partir de 1985, durante la gestión de George Kelling como consultor del Departamento de Tránsito de la Ciudad de Nueva York. En 1990, cuando William J. Bratton es nombrado jefe de ese Departamento, se implementa exitosamente la Política de Tolerancia Cero en la ciudad de New York. Luego, con la llegada del alcalde Rudy Giuliani en el año 1993 se consolidan los programas de Tolerancia Cero y Calidad de Vida, reduciendo considerablemente la tasa de crímenes y delitos en esa ciudad por unos diez años.