Coincidiendo con el notorio auge del mercado de las criptomonedas en 2017, se popularizaron los tokens coleccionables en la red Ethereum, que difieren de los tokens que han impulsado exitosas ICOs, los apegados al estándar ERC20. Para poder emitir tokens únicos y en consecuencia, coleccionables, fue necesario desarrollar un nuevo estándar: el ERC721.
El prefijo de los diferentes estándares de Ethereum, ERC, viene de propuestas abiertas para recoger comentarios de la comunidad de desarrolladores (Ethereum Request for Comments). La norma ERC20, por ejemplo, exige de los tokens la capacidad de realizar funciones específicas -transferencias y validación, por ejemplo- y si el desarrollador de un token cumple con ese requisito, el token puede ser manejado por cualquier aplicación concebida para ese estándar.
Sólo con apegarse a ese estándar, los diferentes tokens pueden entonces participar en una gran variedad de contratos inteligentes sobre la red Ethereum. Esta estandarización permitió la creación de muchos tokens asociados a diversas propuestas de valor, y las ofertas iniciales de los mismos contribuyó a que sólo en 2017 se recaudaran cerca de 4 millardos de dólares.
La idea de un token coleccionable, sin embargo, no podía realizarse con el estándar ERC20, bajo el cual todos los tokens son idénticos. Esto llevó al desarrollo de los NFT (Non Fungible Tokens) o tokens únicos, bajo el estándar ERC721. En la propia página de la discusión del estándar, se objeta el adjetivo ‘no fungible’, es decir que son tokens que no se consumen, a diferencia de los tokens ERC20.
El ERC721 fue presentado a finales del año pasado. La propuesta planteada por Dieter Shirley señalaba que estos permitirían que los contratos inteligentes funcionaran como tokens únicos y que también pudieran ser intercambiados, esto último en semejanza a los ERC20.