EE.UU. y Europa advirtieron sobre los peligros de invertir en criptomonedas. Y analizan nuevas regulaciones. Para Stiglitz, Krugman, Shiller y Roubini, “es un fraude”.
El futuro del bitcoin y las criptomonedas es incierto. Tras las fuertes alzas y bajas en su cotización, bancos centrales, inversores, grupos financieros, entes reguladores y economistas reclaman medidas para frenar actividades ilegales y especulativas. Incluso Estados Unidos y países europeos reconocen hoy que tomaron el tema a la ligera y que prevén reforzar controles por los riesgos que plantean las monedas virtuales.
El lunes pasado, la SEC norteamericana adelantó que impulsarán en el Congreso regulaciones específicas. Su titular, Jay Clayton, advirtió sobre los peligros que suponen esa clase de inversiones. “Si una oportunidad suena demasiado buena para ser cierta, o si usted se ve presionado para actuar rápidamente, tenga mucho cuidado y sea consciente de que corre el riesgo de perder su dinero”, dijo. Casi en sintonía, entes reguladores de España aconsejaron a las personas prudencia y que “valoren si tiene la información suficiente para entender lo que se les está ofreciendo”.
Esas reacciones provienen de la extrema volatilidad de las criptomonedas. Postulado y publicitado como alternativa al dinero tradicional, de diciembre a la fecha el bitcoin pasó de cotizar US$19.500 a caer por debajo de los US$6.000 para luego subir a US$9.000, con picos llamativamente pronunciados y vertiginosos. Eso trajo consecuencias: primero, Corea del Sur eliminó el anonimato en la compraventa de criptomonedas, por sospechas de ilícitos como el lavado. Y posteriormente, 4 grupos financieros (Lloyds Banking Groups, JP Morgan Chase, Bank of America y Citi) decidieron prohibir el uso de tarjetas de crédito para la compra de bitcoins.