Paso por acá dejando mi participación en el primer concurso organizado por los amigos de 4cuentos. Ha sido un reto tan interesante como divertido, les recomiendo que sigan la cuenta de para que siempre estén al tanto de todas las iniciativas de este proyecto.
Al final del post dejaré el link a las bases del concurso para que puedan consultarlas y participar.
MUDANZA

Recordé la noticia del asteroide con forma de cráneo y miré instintivamente al cielo, a pesar de haberme cansado de leer en las noticias y redes sociales que no sería visible. Las redes y la tv habían estado saturadas con lo del aquel cometa muerto, sobre todo con teorías esotéricas al respecto, lo cual no me extrañaba, con esa forma que tenía daba para todo.
Compré un cartón de vino y unas aspirinas, sabía que me harían falta al día siguiente. Emprendí el camino de vuelta lleno de nostalgia, acababa de hacer por última vez el recorrido que había hecho casi a diario durante los cinco años que llevábamos viviendo en aquella calle. Temprano en la mañana saldríamos arrastrando las maletas para no volver, ya todo lo que no se podía dejar atrás había sido empacado y enviado por adelantado, pero yo no podía empacar mi rutina en una caja, eso hacía muy feliz a Alejandra.
—¡Ale, llegué, el vino es de cartón! —Dentro de la casa tuve la extraña sensación de que había algo fuera de lugar, imaginé que eran los muebles vacíos—. ¡No es mi culpa, no había botellas!
Fui al estudio donde ya sólo quedaba la laptop sobre el escritorio, quería comprobar otra vez el itinerario de la mañana, me hubiese gustado imprimirlo pero la impresora estaba a muchos kilómetros de distancia en una caja de cartón. De cualquier manera ni siquiera llegué usar la laptop porque ya alguien la tenía ocupada. ¡Lo realmente extraño es que era yo mismo! Llevaba una ropa que no pertenecía a mi guardarropa y un corte de pelo que jamás me hubiese hecho, pero definitivamente se trataba de mí sentado al escritorio, parecía estar trabajando en algún código en sublime text.
Me marché al baño para lavarme la cara con agua fría e intentar reaccionar, engullí tres aspirinas del frasco mientras buscaba en mi reflejo sobre el lavamanos la respuesta a lo que acaba de suceder. Escuché abrirse la puerta de entrada y salí a ver quién era. No podía creerlo, acababa de entrar Laura llevando una caja, no había visto a Laura desde nuestra ruptura hacía más de diez años. Dejó la caja en el suelo, fue hasta mí y me besó, luego dio un vistazo a su alrededor.
—Me encanta la casa, me encanta. —Me lanzó una mirada de extrañeza—. ¿Es una camisa nueva?
Yo estaba paralizado, apenas pude encogerme de hombros mientras la miraba estupefacto. Ella parecía divertida, también se encogió de hombros haciendo un remedo de mi expresión, me besó nuevamente, recogió la caja y se metió en la cocina. Recorrí toda la casa evitando el estudio y la cocina, no había rastro de Alejandra, estaba solo con aquellos espectros de mi mente, me había vuelto completamente loco.
Todo seguía reluciendo con aquel brillo jabonoso que parecía más intenso ahora. En mi cabeza empezó a resonar el eco de todos aquellos shows sensacionalistas y sus teorías sobre el paso del asteroide. Alejandra seguía sin aparecer ¿y si aparecía de repente y encontraba a Laura en la cocina? Se iba poner como loca, ¿cómo iba a hacer para explicarle que era sólo una alucinación mía por ver tanta tv basura?
Me di la vuelta para encontrarme con mi propia mirada, mi otro yo estaba parado en la entrada del estudio observándome a través de los cristales correctivos que siempre he necesitado y nunca he querido utilizar. Su boca y sus ojos estaban abiertos todo lo que daban ¿o debo decir mi boca y mis ojos? Alguien había colocado allí un espejo imperfecto que mostraba un reflejo inexacto e imposible de la realidad.
Sentí que ya había tenido demasiado, si seguía allí mi cabeza iba a reventar como un globo. Salí huyendo hacia la calle. Corrí desesperado en dirección a la tienda, el último lugar dónde había estado todo bien, todo correcto. Resbalé y me caí, me golpeé la cabeza con el borde de la acera y perdí el conocimiento.
Cuando desperté el sol me daba en la cara y Alejandra estaba arrodillada junto mí, tenía una expresión indecisa entre estar muy preocupada o muy enfadada. El sol estaba justo sobre nosotros, era mediodía. Habíamos perdido el vuelo.

Link al post del concurso:
https://steemit.com/spanish/@steemitficcion/primer-concurso-4cuentos-que-cono-pasa-aqui
Fuentes de las imágenes:
https://pxhere.com/en/photo/808844
https://pxhere.com/en/photo/661002
