Ella era diferente, la conocí en uno de los mejores sitios de las Mercedes, fue de sábado hasta el domingo, ya olvidé cuanto tiempo transcurrió, y sabía que me estaba perdiendo, me perdí en sus ojos, camine sin prisa, caminaba al cadalzo y lo peor es que iba sonriendo, me perdí como se pierde un alma en el averno, por disfrutar del pecado, no podría decir que fue lo que en ella vi, porque si debiera describirla diría que le gustaban las fiestas largas, los tragos gratis y las faldas cortas... y a mi no me amargaba la azúcar, buen bailarín y con muchos temas de conversación, sabía que la haría reír, ese era el secreto.
Las horas pasaban y aquella noche, me destaqué, al punto que termine empeñando hasta el alma por un trago más y ver la sonrisa socarrona y lujuriosa cada que cruzaba las columnas de mármol rosa que sostenían el templo de su cuerpo, y aquel pedacito de tela jugaba con el entorno de sus muslos, mostrando sin mostrar, aquellos era una invitación que no terminaba de concretar y mientras más bebía y más veía, más quería y más bebía, y como por arte de magia la cuenta fue creciendo y muy dentro de mi me decía "un poco más, solo un poco más", pero el largo de la cuenta parecía la lista de útiles de un niño de pre escolar, !más larga que bolsillo de payaso!
Ya mis finanzas pasaban del rojo al vino tinto, y no fui el único que lo noté, porque sin mucho protocolo, puso cara de gatita perdida, me rozó dos veces las mejillas y en el oído soltó una frase que me tumbo la quijada, me aflojó las piernas y hasta los esfinteres "gracias bello, la pasé muy rico contigo, pero me están esperando unos amigos ", y sin que pudiera ni siquiera manifestar un "espera...", volteó y sus lacios y largos cabellos que hacian juego con sus piernas, me dieron en rostro y mis últimas palabras quedaron en el aire sin un eco y ni un oído "volveré a verte..." y con la boca tragando moscas, mire como aquella obra maestra de la genética se alejaba, y por fin entidi la gravedad, porque caí sentado con el peso del que no solo se sabe bolsa, sino que lo manifiesta para que todos lo vean...
Definitivamente ella era diferente, todavía la recuerdo cada vez que le llevo parte de la deuda al dueño del bar, y debo decir que si era diferente, ¡el que era igual era yo!, igual a otro imbecil que también estaba pagando la deuda en el mismo bar, ..., ya casi termino de pagar, hoy cuando le lleve la penúltima cuota al dueño, me dijo, "la amiguita preguntó por ti, que tu le caias muy bien y le encantaría volver a verte....", lo mire y volví a sentir mis esfinteres, le dije casi llorando "si estoy seguro que le encantaría.... y a ti también CDM"