El niño en la colina
Dos guacamayas pasaba justo por encima del niño que todos los días aparecía en la colina.
Desde la colina podía verse un pequeño pueblo de agricultores y estos todos los días veían al niño que aparecía en la colina.
Es preciso saber quien es el niño y porque nadie asumía con valentía subir hasta la colina.
El niño era hijo del dueño de todas esas tierras y los agricultores estaban en calidad de trabajadores del trigo y de alfalfa que vendían como forraje en invierno.
El niño se asomaba todos los días enviado por su papá para verificar la cantidad de trabajadores y que estaban haciendo durante el día. El problema es que cada cierto tiempo se rumoreaba que el niño era un espíritu que subía para ahuyentarlos de esas tierras.
La realidad era que habían algunos trabajadores muy flojos y esto enfurecía al papa del niño a quien le exigía que día a tras día subiera hasta la colina en calidad de observador.
Habían algunos trabajadores que estaban cansados de ser espiados. Así que tramaron subir y secuestrar al niño para propinarle una golpiza.
Después de dos semanas planificadas por fin dos hombres subieron más temprano de lo habitual antes de que aparecía el niño.
Esta vez el niño no subió. Y los hombres tampoco regresaron.
Al día siguiente los pobladores asustados por la desaparición de los dos agricultores estaban a la espera de alguna noticia. Y de repente apareció el niño y junto a él dos estacas con dos cabezas decapitadas. Mirada desafiante ante la rebeldía y un claro mensaje que podría pasar si seguían tramando cosas contra la familia dueña de todas la tierras.