La luciérnaga
En un frío poblado las ranas cantan y la gente duerme. Un poblado de luciérnagas se prepara noche a noche para alumbrar el camino con su bioluminiscentes traseros.
Sugeriría que no lo hicieran ya que las hormigas de selva, siempre han tenido rencor a las luciérnagas por ser voladoras y con iluminación. Las hormigas de selva son conocidas por comer mucho en temporada de lluvia y esto hace que les crezca el trasero de toda la grasa que acumulan y luego les crecen alas con las que pueden volar más confortable en busca de comida, pero esto es solo en una sola época del año.
Siempre y cuando las cosechas sean buenas es necesario hacer varios ajustes bioquímicos para poder operar de noche y tener suficiente iluminación para recolectar todo él polen.
Otras enemigas son las abejas que trabajan de día. Y suelen dejar muy poco polen para las luciérnagas. Así que nuestro plan es que todas las noches podemos dejar falsos rastros de polen para que las abejas y hormigas desvíen su atención y así nosotras lograr acumular todo el polen que podamos.
Desde hace 3 siglos podemos gozar de buenas cosechas y el secreto. Es que coger el polen en la noche hizo que mútemos y por ello somos bioluminiscentes.
Mientras nosotras cosechemos polen durante las noches seremos invencibles.
Se avecina una guerra por el polen y estamos preparadas para la batalla aunque no doblemos en números de soldados a las abejas y a las hormigas. Con táctica y buenas estrategias militares seremos invencibles.