Solíamos ir a pasear al parque a jugar frisbie pero nunca terminábamos una partida.
Siempre nos sentábamos en esa silla con una estatua leyendo un libro, y llevábamos unas revistas de moda Vogue.
Cuando nos aburríamos agarrábamos un tren dejando el carro del estacionamiento, para luego ir de nuevo a buscarlo. Éramos estupidos pero lo sabíamos.
No era necesario decir que nos amábamos porque sencillamente nuestros poros brotaban ese amor.
Queríamos casarnos debajo del agua pero algo sucedió.
Sucedió que nos aburrimos de tanto amarnos, de tanto estar juntos y de que todo fuera Perfecto. Era triste pero inevitable.
Un examen positivo nos uniría, VIH de por vida y nos toco compartir los suplementos