Esta es la historia de un hombre sin vergüenza, no le importaba absolutamente nada.
No le importaba salir desnudo a la calle, o hacer pipí en frente del público, decir groserías o lo que quería decir a cualquiera que le diera la gana.
Un día conoció a una chica no sin vergüenza y él estaba tan dedicado a llamar la atención de ella que empezó a actuar como normalmente actúan los demás.
Empezó a preocuparse por su cuidado y vestirse al salir a la calle, también empezó a ir regularmente al baño. A echarse perfume, también empezó a ser más respetuoso con los demás.
Al pasar el tiempo la chica no le prestaba atención al señor sin vergüenza, es preciso entender que para el sin vergüenza fue demasiado dejar de ser libre y expresar su forma de ser sin pelos en la lengua.
Se deprimió y volvió a ser el mismo de siempre, pero esta vez busco a la chica para insultarla, otro día la busco para orinarla.
Su vida continuó normal y fue feliz por siempre