La soledad es una de las peores cosas que pueden pasar en la vida, si estás solo debes aprender a vivir sin nadie, a no deprimirte. Es fácil decirlo pero es difícil ejecutarlo.
Andreina era una chica solitaria, había ido a estudiar lejos de su ciudad natal, en la ciudad hizo muy buenos amigos pero a ella le gustaba estar sola. Los chicos que querían estar con ella tampoco estaban porque ella prefería estar sola.
Sola en su habitación escuchando música Dark deprimente, dibujando animes y mangas una especie de joven atrapada aún en la sub cultura otaku.
A veces el preveral y algo de mariguana la ayudaba a dormir, a relajarse pero también la puso adicta.
Pintando cosas cada vez más macabeas presa de lo que su cerebro la induce a crear producto de esa depresión de esa
Soledad.
Creo un personaje suicida y ella está a punto de convertirse en ella.
A las 11am se había guindado con una de las corbatas de su antiguo novio. Pataleo y respiración forzada luego de un apacible movimiento ondulado que se va deteniendo. Su cara morada y labios blancos, mirada fija.
Hasta que entra su antiguo novio y rápidamente con un cuchillo rompe la soga.
Adriana más nunca fue la misma. Ahora tiene dificultades motoras y verbales, esos minutos sin oxígeno por poco la dejan inútil, todo por culpa de la triste soledad