Tambores encantados, van sonidos lanzando, el son sureño es una tradición, que de la nostalgia nació. La Guaneña se fue con otro, se llevó el dinero y dejo al músico en lamento, pobres hombres inocentes, rodeados de mujeres crueles.
A bailar, a bailar, que las penas hay que opacar.
Carnaval de Negros y Blancos, San Juan de Pasto.
Créditos: Margarita Palomino
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