Tanto quise conocer a Zobeyda y parecerá irónico, un hijo putativo trabajaba conmigo, le hice no sé porque razón el comentario que yo admiraba el trabajo de Zobeyda, y fue cuando me comentó que algún día conocería a su mamá. Pues imagínate lo encantada que estaba.
Lo triste de todo esto, es que pocos meses después me llamó para decirme que su mamá estaba hospitalizada y me acerqué para acompañarle, cuando llegue había muerto. Me tocó ayudar a realizar los trámites para su traslado a Portuguesa, era un viernes en la tarde y bueno ya sabemos lo que significa intentar tramitar algo pasadas las 4 pm.
En fin, donde quiera que este Zobeyda, ya debe haber abierto su museo de muñecas.
RE: Zobeyda Jiménez: la Muñeca Cimarrona