El día 11 de abril el Gobierno popular de china comunico que aplicaría unos aranceles del 125% a los productos importados desde EEUU, la cual fue una respuesta al Gobierno liderado por Trump de incrementar los impuestos sobre las importaciones chinas hasta alcanzar el 145%.
La guerra comercial acababa de entrar en su fase más compleja y dura, el país América después de todo el día 14 de abril decidió dar un respiro momentáneamente a la industria de la tecnología.
La Administración Trump detuvo temporalmente los aranceles vinculados a la importación de semiconductores, dispositivos electrónicos y algunos componentes estratégicos de la industria tecnológica, el Gobierno de Xi Jinping ha respondido de buena forma de tal forma eximiendo de aranceles a al menos ocho categorías diferentes de circuitos integrados fabricados en el país de Estados Unidos .
Los impuestos sobre los chips de memoria siguen siendo sancionados con estos aranceles y se espera una negociación entre ambas naciones potencias para llegar a acuerdos.
China ha optado por reducir la tensión actual con el fin o objetivo de proteger su cadena de suministro,
La Administración china ha tardado dos semanas aproximadamente en aprobar una exención , Las autoridades aduaneras de china una informado a las empresas chinas que los aranceles que han pagado entre la fecha del el 10 y el 24 de abril por los semiconductores que por la medida anunciada ahora se encuentran exentos de impuestos les serán devueltos.
En cualquiera de los casos que se presenten son muy beneficiosas para China, ya que por un lado alivia la presión sobre su propia economía al permitir que sus empresas puedan adquirir importaciones sin impuestos adicionales a algunos circuitos integrados críticos que por el momento no producen los fabricantes de semiconductores locales en la china.
En el momento circunstancial actual esta estrategia permite a China proteger su propia cadena de suministro y así de tal forma garantizar que todos los chips diseñados o fabricados en EEUU tuviesen una solo carga arancelaria del 125%.
Con toda probabilidad de esto complicarse o agravarse esto desencadenaría una escasez muy dura de chip críticos que degradaría la competitividad de las empresas chinas en el mercado. Esta medida de Xi Jinping es claramente un ajuste táctico, estrategico y inteligente. Mantiene aún activa lapresión sobre algunos chips provenientes de EEUU, pero, al mismo tiempo, evita el desabastecimiento en su mercado interno de circuitos integrados esenciales para su industria.